Chloe

Chloe

sábado, 9 de abril de 2016

MI ÁNGEL.

MI ÁNGEL.

Es usted sin lugar a dudas una virtuosa de la Dominación Femenina, pero además sabe muy bien, y esto es muy de agradecer, como hacer que las sesiones sean un auténtico disfrute en las dos direcciones, y quizás más en la dirección del sumiso, y si le soy sincero, es una actitud muy inteligente por su parte porque es adictiva. Dentro de su papel dominante, a usted le gusta agradar y satisfacer las necesidades de su sumiso, a la vez espero que satisface las suyas.

Destacaría de usted la variedad e intensidad de las prácticas realizadas sin dejar absolutamente nada en el tintero, y en segundo lugar su naturalidad y destreza para llenar el encuentro de toda una batería de juegos verdaderamente maravillosos. El guión que en su cabeza llevaba escrito de cómo llevar la sesión, fue sinceramente perfecto. Usted ya me ha calado, ya sabe lo que necesito y con lo que disfruto, y le estoy por ello muy agradecido. La de ayer fue de largo la mejor sesión de mi andadura por el BDSM, y le aseguro que me siento afortunado por haberla conocido. No es nada fácil encontrar alguien como usted, con su actitud, inteligencia y su capacidad de conectar con su sumiso, y con la habilidad suficiente para conseguir que su sumiso sienta y disfrute rozando los límites, pasar de ser dulce y melosa a traviesa y estricta, creo que es pura magia.

Le aseguro que disfruté mucho, me hizo sentir y experimentar nuevas sensaciones y fue una tarde inolvidable. En una tarde intensa de gimnasio, sudo y ejercito menos todos los músculos de mi cuerpo que en una de sus sesiones. Aún tengo agujetas y como le comente el lunes, hay ciertas partes de mi cuerpo que no dejan de recordarme a usted, y esto es algo que me gusta mucho. Puedo estar en el trabajo con la mesa llena de papeles y el teléfono echando humo, y un leve roce en un pezón o simplemente contraer el esfínter, hace que mi mente vuelva a nuestro lugar de juegos.

Sus sesiones perfectamente programadas y planificadas, son todo lo contrario a algo aburrido y cansado. Maneja los tiempos con una facilidad, tranquilidad y maestría verdaderamente asombrosa. Disfruto tanto en las sesiones desde el primero hasta el último minuto, que será difícil que me vea cansado o  sin la entrega que usted se merece. Yo soy la parte pasiva del juego, mi papel es sencillo, muy fácil cuando se está tranquilo y confiado al cien por cien. Solo he de escuchar y obedecer lo que me diga, pero para usted, tal y como enfoca y dirige sus sesiones, debe ser agotador. Como muy bien dice usted, conectamos cada vez más y nos vamos conociendo un poco más y mejor en cada sesión, y me alegra saber que le gusta mi cuerpo y disfruta usándolo y utilizándolo a su antojo. Esto es un motivo de peso para cuidarme y mantener la forma física necesaria para poder aguantar sus sesiones y contribuir a su servicio y satisfacción.

Para mí será un placer y un honor servirla como a usted le plazca. Intentaré siempre ser un buen sumiso y estar a la altura de lo que usted se merece.
Salvo fuerza mayor, enfermedad o problema físico que me impida conducir, yo iré a verla siempre que me lo pida, ya sabe que puede contar conmigo. No obstante, tenga en cuenta que verla feliz y satisfecha, disfrutando del momento y de mi modesta compañía, para mí es tan vital como el aire que respiro

Me alegra mucho saber que le hago reír, y le diré que disfruto mucho viéndola feliz y disfrutando del momento. Aunque no hace falta que se lo diga porque es algo obvio, yo también me siento muy bien con usted, y entretenerla es lo menos que puedo hacer y honestamente me anima a seguir escribiéndole y contándole cosas. El mérito de esto es todo suyo, porque sin su motivación, comprensión y confianza, no sería posible que alguien como yo escribiera tanto. ​

Sus risas y sus orgasmos son una muestra clara de que le aporto algo bueno de verdad, y ya sabe que participar en su felicidad y en su placer me hacen sentir útil, y al igual que todo aquello que es importante para mí, esta pequeña aportación que le hago contribuye a dar sentido a mi existencia.

Ayudarla a desvestirse de su ropa y colocarse el bonito corsé rojo, las medias negras y los espectaculares zapatos, fue muy bonito y cercano. Sus estrechas caderas y el trasero respingón de quinceañera, unido a su pecho en perfecta armonía con el resto de su cuerpo, le confieren un aspecto juvenil que sorprende bastante. Para mí el físico no es lo importante, pero en este tipo de juegos, el aspecto y la indumentaria son uno de los pilares del BDSM.  
Sentir su presencia y su aliento detrás de mi cuerpo desnudo en el centro de la habitación, sintiendo como sus uñas acariciaban mi cuerpo, fue algo que tampoco esperaba y la verdad es que es toda una forma de comenzar el juego y una forma muy sutil y aterciopelada de enseñar las uñas. Esto como debe suponer también lo disfruté mucho. Esa suavidad y sensualidad con la que se iba acercando a mí, sus delicados y suaves besos y su lengua recorriendo mi cuello, mi espalda y mi cara.

Las cadenas no sirvieron para atarme pero al menos sirvieron como agarre, en su masaje con los pies por todo mi cuerpo, cada vez con más presión pero sin llegar a producir dolor.

Luego me ordenó que me diera la vuelta y fue entonces cuando llego mi momento. La combinación explosiva de pinzas y facesiting fue todo un espectáculo. Creo que ni atornillándome los genitales al suelo, habría impedido que disfrutara como un enano de nuestro facesiting, no sólo fue el más intenso y maravilloso de los que hasta ahora había disfrutado, sino también el más completo y gradual, y como usted es una Señora generosa, me regaló lo que más ansío en este mundo y por ello le estaré eternamente agradecido. Primero me hiciste conocer y disfrutar de tu aroma, dirigiéndome y ordenándome que primero oliera tu ropa interior, sólo oler me decía, y que disfrutara de ese regalo que una Diosa como usted me estaba haciendo. Luego me pidió que besara despacio esa parte tan delicada e íntima de la mujer, para más tarde separar su ropa interior y regalarme la oportunidad de besar y lamer lo más delicioso de este mundo. Yo no podía dar crédito a lo que estaba ocurriendo, pero finalmente se daría la vuelta para encarar esa fuente de placer femenino sobre mi boca, y hacerme así saborear y disfrutar de su orgasmo conmigo. El adjetivo o adjetivos que yo utilizaría para esa parte de su cuerpo serían hermoso, delicado, apetecible, lujurioso, suave, deseable, apetecible, goloso, interminable,... Pasaría días enteros con la nariz y los labios pegados a esa parte de su anatomía, pero me conformare con unos pocos pero maravillosos minutos.

Considero como parte fundamental del juego, probar cosa nuevas y experimentar con prácticas no habituales o menos prioritarias. El spanking sería una de ellas, es de las que no irían en mi lista de prioridades, pero en pocas sesiones, ha conseguido que me enganche a ella y sea de las que más disfruto precisamente por ser todo un descubrimiento. Obviamente, su maestría y destreza con sus manos, hace que esta práctica sea fascinante, y no crea que no valoro la dificultad y posible malestar que pueda tener por realizarla con sus manos. Como usted muy bien definía, con la mano es mucho más íntimo y cercano, y le aseguro que el contacto enérgico de sus manos con mis nalgas, es una sensación mucho más placentera de lo que a priori podría parecer.

Los azotes en los genitales fueron muy intensos, tanto con la paleta como con su látigo de tiras, pero lo mejor fue sentir su cuerpo sentado sobre el mío a cuatro patas mientras me iba torturándome, es un placer sentir sus preciosas posaderas en mi espalda. Ya sabe dónde sentarse cuando esté cansada o cuando tenga ganas de cabalgar.

Respecto al juguete con rueda de pinchos que trajo usted, sin ser de los que tendría en mi colección, he de reconocer que en sus manos fue toda una experiencia que por supuesto espero repita siempre que a usted le parezca oportuno. Este tipo de cosas que a mí no me llaman excesivamente la atención, las considero fundamentales en una auténtica relación D/s. Los momentos incómodos para mí pero atractivos y satisfactorios para usted que decida regalarme porque sí, le dan a este juego un toque picante muy sugerente.

Lo de taparme los ojos fue, además de inesperado, muy inquietante y puso más emoción a la situación. No ver por dónde ni con qué me iba a sorprender fue todo un puntazo.




Tengo los pezones magullados, las pinzas japonesas son la leche, pero si las engancha a las cadenas sujetas a la pared, el resultado es brutal. El peso de las cadenas tiran de los pezones con fuerza, y la sensación es como si te los estuvieran mordiendo dos pirañas hambrientas. Mis pezones están amoratados y doloridos, pero no dejo de tocármelos para revivir la terapia de pezones de ayer. Ver como jugaba con los elásticos de las pinzas, tirando y jugando con ellos, como si fuera una malabarista haciendo un juego de malabares, la verdad es que estuvo magistral y también lo disfruté mucho. Esta parte de mi cuerpo es una de las que más estoy sintiendo y disfrutando, y le aseguro que es difícil mejorar su destreza, delicadeza y a la vez intensidad con la que los manipula, y sus bocaditos dulces y ácidos al final, diría que son la guinda del pastel. Ya sabe lo que me gusta y como disfruto con la tortura de los pezones, que sinceramente es bastante molesta y hasta dolorosa cuando los aprieta con fuerza o tira de las pinzas, pero sobre todo al final cuando retira las carnívoras pinzas japonesas hambrientas de esa parte de mi anatomía. El dolor es intenso pero maravilloso y adictivo a la vez. En anteriores sesiones, después de retirar las pinzas continuaba con sus mordisquitos certeros que sobre unos pezones doloridos y magullados, producen aún más dolor que aunque maravilloso y muy excitante, no deja de ser un dolor punzante e intenso. Pero la verdadera sorpresa de la sesión fue sentir y disfrutar en repetidas ocasiones y además en los dos pezones, de unos maravillosos y suaves besos con juego de lengua incluido, que sinceramente me dejaron gratamente sorprendido. Justo cuando esperaba los mordisquitos habituales, va y me regala ese momento para el recuerdo, por el que le doy las gracias y que por supuesto espero repita. Piense que esta parte del cuerpo es además de atractiva y excitante, una fuente de sensibilidad y placer, que con la terapia adecuada, le aseguro que es algo impresionante. Usted castiga, tortura, haga con ellos lo que quiera, pero al final los cura, los mima y calma su sufrimiento apretándolos suave e intensamente con las yemas de los dedos, y terminando con su lengua y con sus besos para dejarlos calmados y preparados para la próxima sesión.




El momentazo anal fue eso, uno de los momentos de la noche. La dilatación manual en su línea, diría que mejor con estos guantes más resistentes que con los otros más finos. Va conociendo mejor esa parte de mi anatomía y eso se nota, pero lo que fue inesperado y brutal fue su decisión de utilizar el nuevo vibrador. Justo cuando yo esperaba que cogiera el violeta para saldar la deuda que tiene con él,  va y coge el nuevo. Está claro que a usted los juguetes nuevos le duran menos que un caramelo en la puerta de un colegio. En su primer intento no hubo penetración, y entonces cambio al dilatador negro como dando a entender que había tirado la toalla, y tras un pequeño descanso con otro momento dulce con su cuerpo cerca del mío arrodillado en la camilla y con unos besos inesperados y maravillosos, de nuevo a la acción y a no dejar nada a medio. Le diré que fue el momento anal más intenso y bestial que he tenido, y por favor la próxima vez no deje que me retire.

Su intensa manipulación genital durante toda la sesión, acabada en un intenso orgasmo fue para no olvidar. Improvisar sujetando su vibrador con el aro genital fue muy hábil por su parte.

Y supongo que coincidirá conmigo en que el final fue lo mejor de la noche por lo inesperado, intenso y placentero. Después de su primer y maravilloso orgasmo casi al principio de la sesión, permitiéndome disfrutar de su olor y su sabor, cuando parecía que nos disponíamos a recoger e irnos, se tumba en la camilla y me pide que piense y haga lo que crea más acertado, y no sé si acerté, pero el momento fue para grabarlo. Y le aseguro que aunque me hubiera destrozado el culo a golpes, no habría retirado mi boca hasta conseguir su orgasmo, después de besar y acariciar su precioso cuerpo. Sus segundos orgasmos son más intensos que los primeros, y estoy deseando descubrir cómo son los terceros.

Un abrazo.

Ángel.


viernes, 8 de enero de 2016

MI SPANKEE LUIS

Buenos días Mi Señora.

Recuerdo que me azotó duramente, pero lo aguanté bien.

Quería saber si puedo acometer nuevos retos, por ejemplo, la humillación pública del azote delante de otras personas es también un reto.

Bueno ya me he confesado, dígame su opinión, por favor. Si es contraría, lo borramos todo y lo olvidamos, pero no quiero que quede nada sin realizar por Usted, porque no quiero que se avergüenze de mí. Y si no, dígame lo más doloroso que te gustaría realizar, con total sinceridad y sin tapujos.

Le voy a ser sincero una vez más, tengo miedo pero me gustaría experimentarlo, siempre que me lo autorice, ya que de realizarlo estaría Usted presente, Mi Señora. 

En fin tengo muchos retos, y me gustaría estar a su lado para realizarlos, cada vez más duros.

No haré nada sin Usted, y si algún día nos separamos, dejaría el BDSM.

Un beso, Mí Reina.

Luis.