MI ÁNGEL.
Es usted sin lugar a dudas una virtuosa de la Dominación
Femenina, pero además sabe muy bien, y esto es muy de agradecer, como hacer que
las sesiones sean un auténtico disfrute en las dos direcciones, y quizás más en
la dirección del sumiso, y si le soy sincero, es una actitud muy inteligente
por su parte porque es adictiva. Dentro de su papel dominante, a usted le gusta
agradar y satisfacer las necesidades de su sumiso, a la vez espero que
satisface las suyas.
Destacaría de usted la variedad e intensidad de las
prácticas realizadas sin dejar absolutamente nada en el tintero, y en segundo
lugar su naturalidad y destreza para llenar el encuentro de toda una batería de
juegos verdaderamente maravillosos. El guión que en su cabeza llevaba escrito
de cómo llevar la sesión, fue sinceramente perfecto. Usted ya me ha calado, ya
sabe lo que necesito y con lo que disfruto, y le estoy por ello muy agradecido.
La de ayer fue de largo la mejor sesión de mi andadura por el BDSM, y le
aseguro que me siento afortunado por haberla conocido. No es nada fácil
encontrar alguien como usted, con su actitud, inteligencia y su capacidad de
conectar con su sumiso, y con la habilidad suficiente para conseguir que su
sumiso sienta y disfrute rozando los límites, pasar de ser dulce y melosa a
traviesa y estricta, creo que es pura magia.
Le aseguro que
disfruté mucho, me hizo sentir y experimentar nuevas sensaciones y fue una
tarde inolvidable. En una tarde intensa de gimnasio, sudo y ejercito menos
todos los músculos de mi cuerpo que en una de sus sesiones. Aún tengo agujetas
y como le comente el lunes, hay ciertas partes de mi cuerpo que no dejan de
recordarme a usted, y esto es algo que me gusta mucho. Puedo estar en el
trabajo con la mesa llena de papeles y el teléfono echando humo, y un leve roce
en un pezón o simplemente contraer el esfínter, hace que mi mente vuelva a
nuestro lugar de juegos.
Sus
sesiones perfectamente programadas y planificadas, son todo lo contrario a algo
aburrido y cansado. Maneja los tiempos con una facilidad, tranquilidad y
maestría verdaderamente asombrosa. Disfruto tanto en las sesiones desde el
primero hasta el último minuto, que será difícil que me vea cansado o sin la entrega que usted se merece. Yo soy la parte
pasiva del juego, mi papel es sencillo, muy fácil cuando se está tranquilo y
confiado al cien por cien. Solo he de escuchar y obedecer lo que me diga, pero
para usted, tal y como enfoca y dirige sus sesiones, debe ser agotador. Como
muy bien dice usted, conectamos cada vez más y nos vamos conociendo un poco más
y mejor en cada sesión, y me alegra saber que le gusta mi cuerpo y disfruta
usándolo y utilizándolo a su antojo. Esto es un motivo de peso para cuidarme y
mantener la forma física necesaria para poder aguantar sus sesiones y contribuir
a su servicio y satisfacción.
Para
mí será un placer y un honor servirla como a usted le plazca. Intentaré siempre
ser un buen sumiso y estar a la altura de lo que usted se merece.
Salvo fuerza mayor, enfermedad o problema
físico que me impida conducir, yo iré a verla siempre que me lo pida, ya sabe
que puede contar conmigo. No obstante, tenga en cuenta que verla feliz y
satisfecha, disfrutando del momento y de mi modesta compañía, para mí es tan
vital como el aire que respiro
Me alegra mucho saber que le hago reír, y
le diré que disfruto mucho viéndola feliz y disfrutando del momento. Aunque no
hace falta que se lo diga porque es algo obvio, yo también me siento muy bien
con usted, y entretenerla es lo menos que puedo hacer y honestamente me anima a
seguir escribiéndole y contándole cosas. El mérito de esto es todo suyo, porque
sin su motivación, comprensión y confianza, no sería posible que alguien como
yo escribiera tanto.
Sus
risas y sus orgasmos son una muestra clara de que le aporto algo bueno de verdad,
y ya sabe que participar en su felicidad y en su placer me hacen sentir útil, y
al igual que todo aquello que es importante para mí, esta pequeña aportación
que le hago contribuye a dar sentido a mi existencia.
Ayudarla a
desvestirse de su ropa y colocarse el bonito corsé rojo, las medias negras y
los espectaculares zapatos, fue muy bonito y cercano. Sus estrechas caderas y
el trasero respingón de quinceañera, unido a su pecho en perfecta armonía con
el resto de su cuerpo, le confieren un aspecto juvenil que sorprende bastante.
Para mí el físico no es lo importante, pero en este tipo de juegos, el aspecto
y la indumentaria son uno de los pilares del BDSM.
Sentir su
presencia y su aliento detrás de mi cuerpo desnudo en el centro de la
habitación, sintiendo como sus uñas acariciaban mi cuerpo, fue algo que tampoco
esperaba y la verdad es que es toda una forma de comenzar el juego y una forma
muy sutil y aterciopelada de enseñar las uñas. Esto como debe suponer también
lo disfruté mucho. Esa suavidad y sensualidad con la que se iba acercando
a mí, sus delicados y suaves besos y su lengua recorriendo mi cuello, mi
espalda y mi cara.
Las cadenas no
sirvieron para atarme pero al menos sirvieron como agarre, en su masaje con los
pies por todo mi cuerpo, cada vez con más presión pero sin llegar a producir
dolor.
Luego me ordenó
que me diera la vuelta y fue entonces cuando llego mi momento. La combinación
explosiva de pinzas y facesiting fue todo un espectáculo. Creo que ni
atornillándome los genitales al suelo, habría impedido que disfrutara como un
enano de nuestro facesiting, no sólo fue el más intenso y maravilloso de los que
hasta ahora había disfrutado, sino también el más completo y gradual, y como usted es una Señora generosa, me regaló lo
que más ansío en este mundo y por ello le estaré eternamente agradecido. Primero me
hiciste conocer y disfrutar de tu aroma, dirigiéndome y ordenándome que primero
oliera tu ropa interior, sólo oler me decía, y que disfrutara de ese regalo que
una Diosa como usted me estaba haciendo. Luego me pidió que besara despacio esa
parte tan delicada e íntima de la mujer, para más tarde separar su ropa
interior y regalarme la oportunidad de besar y lamer lo más delicioso de este
mundo. Yo no podía dar crédito a lo que estaba ocurriendo, pero finalmente se
daría la vuelta para encarar esa fuente de placer femenino sobre mi boca, y
hacerme así saborear y disfrutar de su orgasmo conmigo. El
adjetivo o adjetivos que yo utilizaría para esa parte de su cuerpo serían
hermoso, delicado, apetecible, lujurioso, suave, deseable, apetecible, goloso,
interminable,... Pasaría días enteros con la nariz y los labios pegados a esa
parte de su anatomía, pero me conformare con unos pocos pero maravillosos
minutos.
Considero
como parte fundamental del juego, probar cosa nuevas y experimentar con
prácticas no habituales o menos prioritarias. El spanking sería una de ellas,
es de las que no irían en mi lista de prioridades, pero en pocas sesiones, ha
conseguido que me enganche a ella y sea de las que más disfruto precisamente
por ser todo un descubrimiento. Obviamente, su maestría y destreza con sus
manos, hace que esta práctica sea fascinante, y no crea que no valoro la
dificultad y posible malestar que pueda tener por realizarla con sus manos.
Como usted muy bien definía, con la mano es mucho más íntimo y cercano, y le
aseguro que el contacto enérgico de sus manos con mis nalgas, es una sensación
mucho más placentera de lo que a priori podría parecer.
Los
azotes en los genitales fueron muy intensos, tanto con la paleta como con su
látigo de tiras, pero lo mejor fue sentir su cuerpo sentado sobre el mío a
cuatro patas mientras me iba torturándome, es un placer sentir sus preciosas
posaderas en mi espalda. Ya sabe dónde sentarse cuando esté cansada o cuando
tenga ganas de cabalgar.
Respecto al juguete con rueda de pinchos que trajo usted,
sin ser de los que tendría en mi colección, he de reconocer que en sus manos
fue toda una experiencia que por supuesto espero repita siempre que a usted le
parezca oportuno. Este tipo de cosas que a mí no me llaman excesivamente la
atención, las considero fundamentales en una auténtica relación D/s. Los
momentos incómodos para mí pero atractivos y satisfactorios para usted que
decida regalarme porque sí, le dan a este juego un toque picante muy sugerente.
Lo de taparme los ojos fue, además de inesperado, muy
inquietante y puso más emoción a la situación. No ver por dónde ni con qué me
iba a sorprender fue todo un puntazo.
Tengo los pezones magullados, las pinzas
japonesas son la leche, pero si las engancha a las cadenas sujetas a la pared,
el resultado es brutal. El peso de las cadenas tiran de los pezones con fuerza,
y la sensación es como si te los estuvieran mordiendo dos pirañas hambrientas. Mis pezones están
amoratados y doloridos, pero no dejo de tocármelos para revivir la terapia de
pezones de ayer. Ver como jugaba con los elásticos de las pinzas, tirando y
jugando con ellos, como si fuera una malabarista haciendo un juego de
malabares, la verdad es que estuvo magistral y también lo disfruté mucho. Esta
parte de mi cuerpo es una de las que más estoy sintiendo y disfrutando, y le
aseguro que es difícil mejorar su destreza, delicadeza y a la vez intensidad
con la que los manipula, y sus bocaditos dulces y ácidos al final, diría que
son la guinda del pastel. Ya sabe lo que me gusta y como disfruto con la
tortura de los pezones, que sinceramente es bastante molesta y hasta dolorosa
cuando los aprieta con fuerza o tira de las pinzas, pero sobre todo al final
cuando retira las carnívoras pinzas japonesas hambrientas de esa parte de mi
anatomía. El dolor es intenso pero maravilloso y adictivo a la vez. En
anteriores sesiones, después de retirar las pinzas continuaba con sus
mordisquitos certeros que sobre unos pezones doloridos y magullados, producen
aún más dolor que aunque maravilloso y muy excitante, no deja de ser un dolor
punzante e intenso. Pero la verdadera sorpresa de la sesión fue sentir y
disfrutar en repetidas ocasiones y además en los dos pezones, de unos
maravillosos y suaves besos con juego de lengua incluido, que sinceramente me
dejaron gratamente sorprendido. Justo cuando esperaba los mordisquitos
habituales, va y me regala ese momento para el recuerdo, por el que le doy las
gracias y que por supuesto espero repita. Piense que esta parte del cuerpo es
además de atractiva y excitante, una fuente de sensibilidad y placer, que con
la terapia adecuada, le aseguro que es algo impresionante. Usted castiga,
tortura, haga con ellos lo que quiera, pero al final los cura, los mima y calma
su sufrimiento apretándolos suave e intensamente con las yemas de los dedos, y
terminando con su lengua y con sus besos para dejarlos calmados y preparados
para la próxima sesión.
El momentazo anal fue eso, uno de los momentos de la noche.
La dilatación manual en su línea, diría que mejor con estos guantes más
resistentes que con los otros más finos. Va conociendo mejor esa parte de mi
anatomía y eso se nota, pero lo que fue inesperado y brutal fue su decisión de
utilizar el nuevo vibrador. Justo cuando yo esperaba que cogiera el violeta
para saldar la deuda que tiene con él, va
y coge el nuevo. Está claro que a usted los juguetes nuevos le duran menos que
un caramelo en la puerta de un colegio. En su primer intento no hubo
penetración, y entonces cambio al dilatador negro como dando a entender que
había tirado la toalla, y tras un pequeño descanso con otro momento dulce con
su cuerpo cerca del mío arrodillado en la camilla y con unos besos inesperados
y maravillosos, de nuevo a la acción y a no dejar nada a medio. Le diré que fue
el momento anal más intenso y bestial que he tenido, y por favor la próxima vez
no deje que me retire.
Su intensa manipulación genital durante toda la sesión,
acabada en un intenso orgasmo fue para no olvidar. Improvisar sujetando su
vibrador con el aro genital fue muy hábil por su parte.
Y supongo que coincidirá conmigo en que el
final fue lo mejor de la noche por lo inesperado, intenso y placentero. Después
de su primer y maravilloso orgasmo casi al principio de la sesión,
permitiéndome disfrutar de su olor y su sabor, cuando parecía que nos
disponíamos a recoger e irnos, se tumba en la camilla y me pide que piense y
haga lo que crea más acertado, y no sé si acerté, pero el momento fue para
grabarlo. Y le aseguro que aunque me hubiera destrozado el culo a golpes, no
habría retirado mi boca hasta conseguir su orgasmo, después de besar y
acariciar su precioso cuerpo. Sus segundos orgasmos son más intensos que los
primeros, y estoy deseando descubrir cómo son los terceros.
Un abrazo.
Ángel.
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