Chloe

Chloe

lunes, 20 de abril de 2015

CARTA A CHLOE

Me has pedido Chloe Deva, una tarea, una de tantas que me impones, como prueba de entrega a Ti, tarea que ciertamente cumpliré, obediente, sumiso, noble y valiente, para complacerte siempre...

 Esta vez, no es una orden Tuya, sino una petición personal, una carta hacia Tu Persona, una carta sencilla, que no ha de ocupar más de un folio, dos a lo sumo… como aquellas redacciones que nos mandaban escribir cuando niños, en la escuela de primaria… para expresarte, en libertad, los sentimientos que experimenté al conocerte…
 
 
Aquí la tienes Chloe, 
 
 
Tuya es, como Tuyo soy, quién sabe si quizá ya para siempre, por libre, propio y voluntario deseo, sean cuales sean nuestros destinos, y disponga el futuro.
 
 
Espero que sea digna de Ti, como digna eres Tú de mi…
 
 
Inchallah…
 
 
……....…………....……..


… A veces la vida nos hace transitar por sentidas sendas, absolutamente vívidas, en ocasiones duras, crueles y estériles, cargadas de obstáculos, golpes y espinas, siempre en constante búsqueda… la de nuestro propio Ser... y cuando ya no esperas nada ni nadie, a veces el Universo conspira, y el Destino te regala el más preciado, deseado, e imaginado Bien…


 
Hoy apenas hace dos semanas que mi camino se tropezó en el tuyo, Chloe Deva.


Raro y providencial fué encontrarte... altas eran las barreras a superar, pues no deseabas perder Tu tiempo…, insistí, un minuto más..., y otro… Y mi alma te imploró, Chloe, envuelta de gritos ahogados y silenciosos, humildes y valientes, mirándote desde abajo, arrodillado a tus pies siempre, postrado en el frío y duro suelo, convencido de que no arriesgar a menudo significa perder, morir un poco cada día... No me oías Chloe…

Quizá te llamó la atención el hecho de intuir o sentir, cómo puede, de repente, un corazón abrirse, completamente desnudo, expuesto, desarmado, entregado, abocado al temible y negro vacío, desolador y desconocido, no sin temor, pero ya sin resistencia alguna… - ésto también es posible… Chloe -... y muy, muy lentamente conseguí avanzar…

Una estrella fugaz... recuerdas...?, la más mágica, hermosa, gloriosa y brillante que ví jamás, pasó rozando mi ventana, esa hermosa noche de Abril, mientras nos escribíamos, como cada noche, y hablábamos de sentimientos, sensaciones y emociones, de lealtad y confianza, de temor y de nobleza, de obediencia, la propia de mi condición, aún hombre libre, pero al fin y al cabo, convencido y consciente ya de ser Tu esclavo, esclavo de Tu voluntad, por deseo mío, deseado en lo más profundo de mi corazón,… Sentimientos y emociones unidas a primitivas y ancestrales pasiones, inconfesables, tórridas, húmedas y ardientes, ocultas, casi violentas… deseos que siempre fluyeron en forma natural del lado más profundo, extremo, salvaje y brutal que habita, vive y nos devora, desde dentro, en la misma esencia de nuestro propio Ser…

 Y comprendí finalmente, que sin pretenderlo, me había encadenado a Ti, Chloe… a Ti, Deva, Diosa Celta del Mar, deidad benévola Hindú, priorizando, como rigen tus enseñanzas, al Amor, renunciando a la lógica más elemental, para anteponer los sentimientos..

Deva, que cada día, cuando sube la marea, según dicen, cuentas cada pez y cada objeto hasta asegurarte de que no falta ninguno…

Cuentan una bonita historia, según dicen, si en un día de Luna Nueva, cuando la marea esta baja, tapas con un corcho una botella con el deseo de conocer y vivir el resto de tus días con la persona que amas, y dentro de la botella pones una hoja de hiedra con la palabra Amor escrita y nueve objetos bonitos que hayas encontrado en la misma playa, y la entierras con el cuello a la vista, Ella, cuando suba la marea, buscará todos los objetos de la playa que le faltan, la verá, oirá tu deseo y te lo concederá, pero tienes que pedirlo en voz alta para que se quede dentro de la botella y Ella pueda escucharlo…

Cuánto he gritado,… CHLOE DEVA… en esa playa… cuantas botellas he tapado y enterrado... cuantas veces he sumergido en la profundidad del mar, desnuda y entregada, en las noches, mi alma oscura…

Tras los gritos, como calma tras tormenta, como sol después de un aguacero, puedo escuchar de nuevo mis silencios , hablarte a través de ellos... buceando nuevamente dentro de nosotros mismos... cada mañana, cada noche,... cada madrugada...

Yo no sé qué nos depararán nuestros destinos, Chloe, ni qué espera de nosotros el futuro… Diosa Deva… pues yo nada sé, nada tengo, ni poseo, más que esta hermosa sensación, éste maravilloso y sincero agradecimiento a mi destino, tan sólo por el hecho de haberte regalado... haberte conocido… haberte sentido…



Siempre Tuyo, siempre Contigo, siempre a Tu lado, Chloe Deva...



Zev.



Barcelona, Abril, 18, 2015.


 
 
 

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