Beso Sus pies, Mi Señora, los adoraré como los más valiosos dones que se me hayan concedido nunca. Y viviré por y para Usted.
Adoraré Su pensamiento, Su respiración, Su cuerpo entero y Su sexo. De Él me alimentaré para crecer con Su ayuda y apoyo. Y si no lo cumplo, vague perdido y derrotado, no encuentre paz.
De Su mano iré, por cuantos caminos y sendas disponga. Lléveme Mi Señora.
Juro servirla, complacerla, adorarla, respetarla y amarla más allá de mi último aliento.
Pensaré en Usted y eso me dará fuerzas, no quiero estar solo.
Siempre a su lado y usted junto a mí.

No hay comentarios:
Publicar un comentario